Mi Ciudad

 

Como una perla discreta entre el mar y la antípoda costa

Un griesco de cielo rojizo, agua turbia y luz dorada

Con el silencio del sepulcro de héroes y poetas

Así es mi tierra.

 

Gaviotas y alcatraces que levitan en la misma posición

Cangrejos que entre las rocas se empellan unos a otros hacia las olas

Arena que se tiñe de oro cuando el atardecer se avecina

Así es la playa

 

Bella, armoniosa entropía

Arquitectura caótica y sacra

Interminable

Así es el mar.

 

El manto solar, delicado y monárquico extenderse cada mañana

El océano desarmado en su oscuridad, las estrellas se refleja y parecen ser peces de lumbre

La sangre del hombre que ahora es bronce y gloria

Así es mi bandera.

 

Batalla inclemente, cruzador salvaje de paramos y sofrió quebrantador de huesos y aceros

Muerte amasijada, la loma mancillada de sangre espesa y cascos vacios

Salvador heroico, hombre que trae de su patria la cólera de la borrasca

Así fue la batalla del gran Mariscal.

 

Colosal y ambarina

Figura acuñada en lo lejos, lo sideral, como una locha de plata

Espejo del cielo, del piélago, y el sol; comunión sigilosa de sus elementos

Así es esta luna.

 

Obturadora, melancólica y memoriosa

Lenta, triste y ancha

Entonces las calles se arman de posos, y hasta el recuerdo queda encharcado

Así es esta lluvia.

 

Asqueroso, inservible

Cimentado, primitivo; acuartelado

Poltrón, inoficiosos y holgado

Así es el sistema penitenciario.

 

 

 

La luna argéntea tangencialmente las cruces

Repleta de muertos, de llantos y penurias

Lugar olisco a cadáver, putrefacción y expiración

Así es el hospital.

 

Repletas, atiborradas, henchidas

Como si en ellas pudiera tener tanta demasía;

Orín, roña y basura

Así son estas calles.

 

Como un orbe que contiene todas las estrellas

Como un par de soles almendrados

Inseguros, risueños, refulgentes

Así son los ojos de mi amada.

 

Rutilantes, alborozadas y como demudadas

Porque tiene árboles frondosos que forman un edredón de hojas

Y este edredón tamiza los rayos solares, los renueva

Así son estas mañanas.

 

Parcas, tenues y consteladas

Brisas frescas y apariencia a camposanto, una luna limonada

Todo reposa, toda alma en duermevela irrevocable

Así son estas noches.

 

Calles inasfaltadas, paredes percudidas

Una magra bajeza agrieta cada muro, desdibuja los colores y las caras

Postes sin luz, sombras sin cuerpos, cloacas sin suelo

Así son estas calles.

 

Ferviente y estoico

Irreflexivo, tempestuoso, cálido

De ojos esperanzados y sonrisas preciosas

Así es este pueblo.

 

Halagüeño, mentiroso

Exagerado, crítico y realista…

Has tu discernimiento,

Porque así es este poema.

-Luis Rafael M.

Gladiador emplumado. oleo sobre lienzo.pintura de Rafael Marquéz “Ramaco”

 

 

 

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