Bob Dylan finalmente acepto su Premio Nobel, Nosotros no.

Hace pocos días el cantautor norteamericano Bob Dylan volvió cara y acepto finalmente el premio nobel de literatura que le fue concedido acogiendo la decisión de la que antes era reconocida como la prestigiosa academia sueca, dato que ni nos complace ni nos amarga la existencia pero del que si tenemos opinión al respecto para comentarles y que confiamos ustedes ponderen con su interés. Quiero antes de esgrimir tal opinión- que pos supuesto es unipersonal y subjetiva- aclarar que por mi parte ensalzo al autor norteamericano pues su música es de mi disfrute aunque ello no sea consonó con el argumento que hoy sucintaré y cualquier cosa desfavorable viene más que al seleccionado hacia el seleccionador.

Mi  argumento es el siguiente: el señor Dylan no es merecedor del galardón sueco, la razón es que considero un craso error cimentado no solo en el resultado falaz si no que me atrevo también a cuestionar todo el andamiaje lógico que usaron esta vez los ilustres suecos para seleccionarlo a el ante muchos otros merecedores más dignos del prestigio que acarreaba el premio. si este error fue una premeditación solo se estaría revelando como un miserable artificio para llamar la atención mundial.

¿Cuál es este error lógico?. Bien basándonos en la lógica simple y unilateral el premio nobel de literatura debe ser concedido a un hombre de la especie humana que produzca pues cualquiera de las ilustres facetas de la bien amada literatura, ora teatro, ora poesía, ora novela o cuento, pues así lo dictamina la lógica .Peco de obviedad señalando que Bob Dylan es un compositor de música y que el titulo con el cual se le otorgo el harto mencionado premio fue bajo el título de “la renovación de la expresión americana”  frase que se antoja infeliz.

ese título según razono le queda grande al compositor norteamericano tanto porque en mi mente suscita a muchos otros cuya lirica es infinitas veces más amplia y compleja dentro de los confines de la tierra americana. pienso en liricas llenas de imágenes fuertes y grandes pasiones, rebosantes de metáforas que contravienen la realidad social, una realidad social mucho más dura que la simple evocación del amor hombre-mujer que no escapa del arquetipo clásico y que embadurnan la composición de Dylan, una expresión mucho más amplia y explicativa que la que claman los coros de sus canciones, me imagino el torbellino existencial en el cual nos logró sumergir Violeta Parra, o a la letras que nos hicieron electrizar la piel cuando nos percatamos de lo injusto que era el mundo como nos advertían Ali Primera o Víctor Jara.

¿Bob Dylan es el renovador de la expresión americana realmente?, me indigno no tanto que mal encasillen la lírica musical con la lírica poética como si fueran la misma cosa, no tanto que el señor Dylan ya sea ampliamente reconocido en premios cuya jurisdicción si le pertenecen, la indignación viene a que una vez nos demuestran que más puede la fama de la contracultura que la valoración de la expresión pura de la literatura.

Además y siguiendo la misma línea de coherencias, ¿no por ello pudiéramos darle un Óscar a mejor actor de reparto a cualquiera de los Victorinos por su representación en la novela cuando quiero llorar no lloro sin importar que sean seres ficticios? ¿No pudiésemos valorar musicalmente con un Gramy el ritmo de la prosa de Salvador Garmendias? ¿No merece un premio dedicado a la literatura juzgado por supuestos expertos en literatura a un hombre que si produzca literatura pura en vez de doblar la lógica a la conveniencia de la reacción mediática?, ese premio es una enorme antilogía además de una burla a sus verdaderos merecedores y no es más un rastro de que la literatura cada vez es vista como menos y que es horriblemente juzgada como un producto de tan baja calidad que es más sensato  otorgarle el premio a un músico. Es como si la academia hubiese creído que la sociedad moderna ha acabado con el arte puro, es como haberle encargado al párroco de la ciudad un entierro, un ramo de crisantemos y un hueco en la municipal con una tumba preparada para las letras y todos sus caballeros.

La academia ha firmado una carta de renuncia a la literatura, ha renegado igual que el mundo la utilidad de los hombres de letra, ha depauperado el don de la palabra escrita, y no porque la literatura haya sido realmente vencida ,porque todavía existen merecedores del galardón, es mas ya y con este acto tan anodino la academia ha demostrado que estos hombres que persisten, estos caballeros de las letras, el señor Kundera o Roth por hacer un mínimo ejemplo ya están por encima de los paragones de la academia sueca. Esta se ha rebajado a un nivel del que espero un día vuelva a ascender y así otorgar el valor artístico a sus premios que podían tener en otrora.

-Luis Rafael M.M.

 

El viejo guitarrista ciego, Pablo Picasso. oleo sobre lienzo.

 

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