Anti-Recomendaciones : Lo peor que leí en el 2016.

Bien puede Ser que el titulo sea extremista, de todas formas tengo cierta convicción de que todo libro es bueno, porque de todo libro se puede aprender. Sé que muchos querrán contradecir esto, como yo lo contradije una vez a un profesor cuando le dije  “¿pero profesor que se puede aprender de un libro malo?”, más el me fulmino con esta se respuesta “se pueden aprender muchas cosas, principalmente a como no escribir un libro”. Pues bien, estos libros que leí no son totalmente malos, pues hay en ellos algo que valorar, aunque sea algo pequeño.

Además seamos compresivos, ningún autor puede escribir decenas de libros del mismo nivel ni los críticos tampoco pueden esperar eso. Sera por eso que hay escritores como Juan Rulfo que después de tres libros se vio reacción a cualquier forma de literatura, cría fama y acuéstate a dormir dice el aforismo. No estoy excusando  nadie, hay casos imperdonables, desde personajes blandos, historias aburridas y libros con los que el tiempo tuvo su discordancia.

Como no tengo más aliciente que la libre expresión de mis gustos y el intento de hacer unas Anti-recomendaciones (se entiende que un libro quita tiempo, que uno podría invertir en otra cosa, como por ejemplo leer un libro realmente bueno) no pienso hacer una crítica estructural, si no que me limitare a señalar ciertos inconvenientes que sufrieron  los libros menos favorecidos en el año pasado de mis múltiples lecturas, a manera de antítesis de mi artículo anterior, que por suerte son muchos mas numeroso que los de esta escasa lista.

 

Diamantes y Presiones, Virgilio Piñera

Virgilio Piñera es famoso por varias cosas, la mayoría de esas cosas es donde coincidimos la critica y yo, tiene cuentos increíbles, poemas memorables, novelas extravagantes. Este cubano es lo mas cercano que tenemos de un filósofo absurdista latinoamericano, Piñera lleva a cabo (incluso a la par de Beckett ) una obra que siempre logra impresionar ; es por eso quizás que destaca sobre todo como cuentista, porque sabe usar el recurso de la sorpresa de maneras excelsamente imaginativas y en este campo no tiene nada que envidiarle a los grandes maestros del cuento y los grandes maestros del cuento tienen que aprender mucho de el.

La novela que hoy nos trae aquí no esta entre su obra mas conocida, y razones las hay. Incluso en internet es poquísima la información que hay al respecto ; y es que no hay mucho que decir, su trama es una conspiración contra los seres de la tierra desenvuelta en una distopía muy extraña donde la sociedad utiliza un juego de cartas de Canasta para alinear a sus habitantes, conjunto a eso un grupo de personas sin razón alguna empiezan a congelarse durante largas prorrogas de tiempo, ¿la razón? No es muy clara. No recuerdo mucho los personajes, porque no hay nada que recordar de ellos, son demasiado apocados, sin voluntad, faltos de personalidad. Yo entiendo sin embargo que intento hacer una critica sobre la banalización de la especie humana, pero también entiendo que lo ejecuto de una manera bastante torpe. Que bueno que el libro es corto, no hubiera soportado mas de 100 paginas.

 

Los Jefes, Mario Vargas Llosa.

Posiblemente lo único desechable que ha escrito el grandioso autor peruano, está metida de pata solo haya punto de comparación con algunas pocas opiniones políticas que resultan francamente dudosas. No vengo a hablar de las virtudes del novelista, son prodigios conocidos. Vengo es a justificar tal vez que es su primera novela, la menos profunda, la peor escrita, la más lineal y en definitiva un matiz demasiado joven.

Los Jefes se trata de una rebelión estudiantil y de las pequeñas cosas que suceden en ese corto periodo, es verdad que utiliza a veces recursos ingeniosos pero eso no compensa que esta obra haya sido escrita como obedeciendo a esa consigna Floydiana “We dont need dont education”, en el caso de la agrupación británica representa una metáfora que conforma una idea mucho más grande, en el caso del Peruano resulta casi pedante, infantil.

Vargas Llosa mismo conoce los numerosos errores de esta pequeña novela o relato largo, y es que aparte de ser el germen que dio la maravillosa La ciudad y los perros, esta obra no sirve para nada. Es curioso que aun así esta obra haya tenido cierto mérito para el peruano, pero normalmente ya tendría tiempo para escribir grandes obras y sepultar esta que en mi opinión no se debería seguir editando.

Por los Hijos lo que sea, Evaristo

Volvemos a lo más under de lo undergraund. A lo mejor no conoces a ese tal Evaristo, pero de algo te suena, ¿no?. Bueno te diré una pista, Evaristo es en realidad un músico y no un escritor. ¿Nada?. Pues Evaristo es el líder y cantante de la banda de Punk Española La Polla Record, de quien podría recomendar encarecidamente varias canciones siempre en plan de protesta política.

Qué bueno que este hombre se dedica a la música y que su música sea bastante rentable, a pesar de ser Socialistoide y medio marxista radical. Lo que por cierto no me molestaba hasta que leí este libro. ¿aja pero de qué va la vaina? Bueno, el libro es simplemente una serie de relatos cortos varios de los cuales están ilustrados con un estilo muy visceral, cada relato ocupa más o menos siempre el espacio de una página, muy al estilo de Galeano.  Lamentablemente me deje llevar por la idea y el molde vistoso del libro, cuando lo leí no encontré ningún ápice narrativo sensato, ningún recurso poético empleado correctamente, ningún personaje por el que pudiera sentir empatía, y ni siquiera odio. Este libro es simplemente un montón de textos panfletarios con exceso de las palabras “capitalista” y “fascista” en ellas, es un intento de narrativa política poco imaginativo, torpe y francamente de mal gusto. Si es humor no me dio risa, si es narrativa no conto nada, si es poesía grotesca solo entendí que expresaba un odio sin fundamentar, estólido, no hacia la derecha, si no a lo que el cree que es la derecha.

Incluso era preferible escuchar a Chávez, al menos con el te reías. Solo un punketo drogadicto pica piedra sin ninguna neurona en el cerebro podría leer este amasijo de páginas que deshonran el nombre de libro. de todos, el único pesimo.

Gargantúa y Pantagruel,  François Rabelais.

                Tengo entendido que para muchos franceses Rabelais es el Cervantes galo. No me muestro muy de acuerdo al respecto, y aunque pocas veces cometa yo la “injuria” de criticar un clásico respaldado por una gran opinión general esta vez el mundo y yo nos mostramos inconciliables. Yo entiendo exactamente lo que intenta  Rabelais, hacer una obra grotesca, rompedora, con lenguaje casi críptico donde inventa palabras, nombres y autores a su gusto y siempre con un humor muy negro. De esta manera se desenvuelven los cinco tomos de esta voluminosa Novela que cuenta las peripecias de Gargantúa un gigante bebedor, malhablado y de pésimos modales y las de su Hijo Pantagruel ; de donde viene el termino Festín Pantagruélico para un banquete grotesco y desmesurado.

Yo comprendo todo ; la crítica a la religión en la abadía de Theleme, el concepto de anarquismo, las oscuras referencias médicas que Rabelais no supo desligar de su profesión, su humor crudo y visceral. Pero hay que admitir que tal vez el lenguaje no se mantuvo actual, si a eso se le agrega que utiliza términos del francés arcaico y neologismos inventivos, hace que lo que fue programado como un libro de humor termino siendo un ladrillo de palabrería. Esto por ejemplo no ocurre con Joyce, ni con Cervantes, pues las dos últimas lecturas aunque presenten su dificultad no son insoslayables, incluso se puede prescindir de las molestas notas a pie de página, pero para poder prescindir de ella en esta obra tendrías que ser un erudito experto en francés del siglo XVI.

A Joyce el tiempo le ha perdonado indefectiblemente, a Cervantes el tiempo solo logra ensalzarlo aún más, con Rabelais no fue tan generoso porque el idioma muto demasiado y para los no francófonos la dificultad se multiplica aún más. Lo innegable es que este Rabelais tenia una imaginación que haría envidiar a los mejores tejedores de ficciones, ¿no es acaso el que nos dejo ese hermoso legado del libro inventado que tanto gustaba a Swift, Lovercraft y a Borges?

Convengamos que no es un libro malo, si no tan solo poco práctico, desusado, y pasado de extensión. Uno de esos libros que deben estar en todas las casas y que pocos leerán realmente, como una pieza de museo. No nos avergonzamos de decir “ a mí también me aburrió” porque si bien literariamente mucho mejor que los antes mencionados (lo que lo convierte en lo mejor de lo peor), ciertamente envejeció demasiado mal.

 

Reflexión Final : ahora, y después de estas páginas que personalmente me parecieron molestas-pero no dudo que haya a quien le gusten sinceramente-, he aprendido cuatro errores que seguramente no cometeré. Definitivamente los libros malos son esenciales para el pensamiento crítico.

 

-El Espejo de Cronos, Roberto Matta. 1981.
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