Poesia : El Rapto De Prosperina

El rapto de Prosperina.

 

“todo individuo que por medio de violencias, amenazas o engaño hubiere arrebatado, sustraído o detenido, con fines de libertinaje o de matrimonio, a una mujer mayor o emancipada, será castigado con prisión de uno a tres años

…Si la raptada hubiere prestado su consentimiento, la pena será de prisión por tiempo de seis meses a…”- Articulo 383 y 384 del Código penal.

.

El rapto efectuado sin previsión alguna

Dulce pero postrero

Silbido de olvidadas canciones.

Estaba la diosa  bordeando con sus pasos la laguna

Despojada del jardín. Una lluvia sin aleros.

No brotaron ya las flores

 

El alborotado cabello,  Anidado entero de vida

Brusquedad; tingladas sus hebras y  tristes halitos.

Austeridad sobrecogedora,

Tétrico sosiego, animales a la huida

En su pelo atrincherado…

Arredrados pajaritos

 

La  Sequía privo al cauce,

De su hidrografía y su hermosura

No medro más la arboleada, ni gamas de colores

Ausencia de mujer, arrebato raptor: táctica vil de recurrir a la usura

Helios dice “adiós a toda luz, no hay dios que la recatase”

Las flores ya no brotan sus olores

 

Cada escaño subterráneo es

Escaleras abusadas de infértil suelo como acero

Ardor plutónico asestado como un castigo severo

La cautiva se asusta, la rigidez ríspida de los cuerpos acartonados

Nunca vio Proserpina mal ni enfermedades,

La defunción del campo desforestado

 

Horribles visajes estampados ladrillan las paredes

Artesonan los techos cadáveres penados

Rebuscan, extienden sus exánimes miembros,

Y los desdichados Palidecen

Esperan eternamente,

Revive el sueño que es estar condenado

 

II

Fuego

     Embotado, admira

      El arder del fuego  sublime

       Cuando se deflagra el otoño en forma

           De hojarasca. Jamás se atreve a arder el noble fuego

                   En sus bucles. Jamás se consume el sabor de las seis semillas de granada

                  A ratos recae, se revuelca en el suelo, se dobla y desdobla Retoma su Abisal caída,

        Se entristece. Por la ventana se entrevén parajes cadavéricos Desprovistos de

  Cualquier vestigio de ínfima vitalidad. Polvo, ceniza, escaldos de un

    Fuego inacabado. Brizna el aire con su aroma fúnebre

  La lava del infierno, espesa y densa magma,

 Arrasadora y que arrasa. Los pájaros

Que nacen en su pelo ternado

Traen las nostalgias

 De la primavera,

La hermosa

Primavera

Luz.

III

 

La madre la busca con perseverantes ansias

El ahora agrio terreno descampado,

Antes danzaba la diosa cantando

La Soledad  le ha quedado. Las flores la andan buscando…

Minado de despojos

Breñal infecto de desesperación resignada

 

En él; Sombrío Hades,

Dios pernicioso, ríe complacido su oscura treta.

Castillo desolado, habitaciones infinitas la encarcelan

Anchura aciaga de pasillos que nunca cesan

Los pájaros se acomodan

en el árbol de granada.

 

Prosperina canta,  desde altura alguien oye.

Y clama con añoranza la madre

Por la hija capturada.

La tierra toda, se corroe

De magra pestilencia.

De los suelos nada crece, Proserpina ensimismada.

 

Desde la cúspide y sacra altura,

Su madre invadida de pletórica, la otea

A ella, diosa de flores, diosa impertérrita

A ella, a quien el estigia fluye en su palacio,

Pasa por las tumbas, también por la azotea

La madre en su inalterable faceta de perseguidora acérrima

 

Prosperina despeinada, con distracción boba

Con sus rizos finamente esponjados,

Ciñen el cuerpo desnudo para que nadie las vea

Y el burgrave de los infaustos condenados,

El señor que posee las horas negras, las horas feas

Aguardando en la fría alcoba

 

Cuando Prosperina duerme

En el regazo del muy grave señor

Y sus cabellos se deslindan a los lados de la cama

Acastañadas sepas que se arraigan

Y germinan entre surcos de grava;

El hades reverdece, y la tierra desmedrada

 

Prosperina… ¿Que haces?,¿ arepa?

Entre velos nupciales y ollas de peltre

Dulce síndrome de Estocolmo,

Y el infierno se aboveda de vida silvestre

Prosperina enamorada, en la tierra como estepa

Desolada sigue la tierra, no crecen ni los olmos

 

-vuelve hija, a tu hogar tan anhelado-

Le dice Deméter, su insigne madre,

Con Júpiter molesto, de severo rostro a su lado.

El rescate se prepara, y si el rescate se efectuase

¿Se le dice a la siembra que sea arado?

¿Se le ordena al pájaro que no volase?

 

 

No concilia en tímidas noches,

Ensueños de la hija cruelmente enclaustrada

Prosperina se agazapa en el cuerpo de su amante,

Pasa por alto el alarmismo desesperado

Cautiva la diosa en el averno caldeado,

Ignora el rescate, se siente liberada.

 

 

-Luì Rafaelo Moyà.

 

-“El rapto de Prosperina”  Gian Lorenzo Bernin, 1622.

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s