¿Las Manifestaciones pueden vencer la dictadura?

Hay dentro de cada movimiento social y político un sector apático, sea porque no le importe la causa del combate o porque el método le parezca erróneo ; entramos en el clásico debate que inicio hace 500 años Nicolas Maquiavelo, ¿Realmente el fin justifica los medios? . sea cual sea el lado donde se situé cada quien, como activista, oponente o neutral, lo que si se me hace imposible es negar la importancia de la protesta, la marcha y la huelga como las herramientas civiles más poderosas contra sus gobiernos, aunque algunos descrean que se pueda lograr algo con esto.

Yo no me presento hoy con un análisis optimista, la desobediencia civil es un camino largo que requiere paciencia, por un día de revuelvo ningún Primer Ministro, presidente o Dictador va a caer o ninguna causa o petición va a ser aprobada; en cierta parte la desobediencia civil es un largo sacrificio al que se somete un pueblo, una lucha suicida.

Aquí llegamos al tema central de la cuestión, ¿realmente funciona la desobediencia civil para ejercer un cambio social? .  aquí mis argumentos a favor.

Golpe Silencioso vs Golpe Ruidoso

En mi opinión y después de una larga meditación histórica es más difícil buscar un golpe de estado silencioso donde los militares hayan conspirado solos para derrocar un gobierno, más frecuente es que la presión social sea la generadora de dicho golpe o bien sea aprovechada el escenario de tensión para que los conspiradores hagan su ataque. Agusto Pinochet, el dictador chileno recibió cacerolazos durante varias partes de su periodo por poner ejemplo, así mismo otro dictador esta vez Argentino llamado Jorge Videla, o las honorables protestas civiles y la oposición anarquista del abominable Franco ; la admirable columna de Durruti.

¿Cómo pensaríamos en la probabilidad de un golpe silencioso? Las manifestaciones crear zozobra, pero esas zozobras son justificables para los pueblos sin libertad, lo que en un estado funcional y democrático pasaría por ser un hecho delictivo en un estado dictatorial se convierte en una euforia general ; las muertes, la destrucción y el boicot no son cosas positivas, pero si llamativas para el clima internacional, las marchas pueden provocar reacción a los militares que siempre son mano derecha de las dictaduras, puede asfixiar la reputación de los regímenes, puede hacer que sus aliados se den cuenta de sus mentiras y que uno a uno se vayan desligando de el. Las protestas no son la explosión, son el fuego que va propagándose.

El mérito del derrocamiento no es exclusivo de los conspiradores porque los conspiradores son solo la línea más mortal, el pueblo es la línea más larga y la que más participa. Si queremos demostrar un ejemplo autóctono tendríamos el mismo resultado, nuestra última dictadura propiciada por la junta militar y después por el personalismo de Marcos Perez Jimenez es nuestro preclaro ejemplo. El Genial novelista Miguel Otero Silva da su testimonio justo el día que se volvió a inaugurar la libertad de prensa, el mismo día de la huida del Coronel:

“Gloria al acción democrática heroico, gloria al copeyano heroico, gloria al urredista heroico, gloria al comunismo heroico, gloria al medinista heroico, y también al indiferente heroico, que quebranto virilmente su juramento “no meterse en política”, para combatir junto a los hombres del partido un puesto en las trincheras del sacrificio y de la victoria. Y, por encima de todas las cosas, gloria al máximo pueblo. Al que libro en Venezuela el 22 de enero una magnifica y desigual batalla, al que derribo a botellazos y a pedradas una fuerza de represión preparada cuidadosamente, técnicamente equipada, criminalmente resuelta a ahogar en muerte el más pequeño brote de rebeldía.”

Si, el militar más represor, fuerte e inhumano de nuestra historia fue derribado en parte… a botellazos y a pedradas. ¿Son inútiles las manifestaciones?

Informar es combatir.

En pleno siglo XXI cubrir las dictaduras es imposibles, mientras hoy público un artículo que el gobierno podría calificar de subversivo, un Somoza, un Trujillo o un Pérez Jiménez ya me habría hecho preso, torturado o muerto. Y aunque hay presos y muertos, y de torturas aun no sabemos, no pueden cogernos a todos. La información viaja demasiado rápido, la televisión no es fiable porque la controla el estado, la manifestación es un largo documental dividido en mil partes, por mil hombres que no son periodistas si no simpes civiles que con sus móviles enseñan las tropas represoras desde Toulouse hasta Miami.

Las dictaduras duraderas además son las autócratas, los estados cerrados son los últimos con verdadera posibilidad de perpetrarse; la Cuba castristas bloqueada económicamente se sirvió de su incomunicación para ejercer la atrocidad, lo mismo con la España franquista. Mientras las ONG sepan que esta pasando, mientras los ex aliados del gobierno duden, mientras que la negra reputación de este gobierno los haga quedarse solos, y considerando que este país vive de rentas petroleras e importación de crudo, la información que viaja son realmente balas para el régimen que lentamente lo van agujereando.

No solo el factor exógeno, endógenamente su función es igual; termina de concientizar al pueblo que apoya el régimen, provoca ánimos en los que los oponen y causan terror a los gobernantes; en fin, mandan un mensaje en todos los niveles, hacen presión, provocan la libertad que nos arrebataron.

Causa Terror.

Hay básicamente tres formas de deshacerse de un gobierno ilegitimo ; matarlo, como el pueblo mato personalmente a Mussolini, hacerlo renunciar a su dictadura, como la junta militar argentina que tuve que hacer elecciones abiertas al no poder contra la terrible inflación y la presión del pueblo, y que el dictador huya, como MPJ en la vaca sagrada. En los tres casos, Mussolini, la junta militar argentina y La junta militar venezolana, el causante fue el pueblo mas otros factores prexistentes.

Cierto es que la muerte de un hombre, aun de un hombre horrible, abominable y deleznable, aun de los monstros sin virtud que he mencionado siempre es condenable. Por eso, quizá las elecciones y la huida sean mejores opciones, más pacificas pero más injustas ante el pueblo que clama sangrienta justicia.

Las elecciones muy pocas veces son realizadas a voluntad, los dictadores posen demasiados rasgos megalómanos y narcisistas como para ceder de esa manera, no creen en esa hermosa redención; hacen elecciones porque están asfixiados, porque el gobierno del país les quita el sueño, porque el dinero que roban no les da tranquilidad ante el peligro de la muerte y el caos.

Las huidas son aún menos frecuentes, porque es una renuncia más total, de cuando la cobardía se ve obligada a destruir el inconmensurable ego de los opresores.  Además, es incómodo buscar asilo en este siglo, pocas son las naciones que no son, o amenos intentan parecer democráticas, estas naciones se verían mancilladas por proteger a un dictador. ¿a donde huir entonces?

Y esto es, lo que posiblemente piensa un dictador en la noche, después de revisar los videos de las marchas, las huelgas y las protestas. ¿es esto inútil?

-Luis Rafael Moya.

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