Cristobal Rojas, pintor de Enfermedad y Muerte

“No puede concebirse la fuerza sin la enfermedad. No en vano los hombres más peligrosos son los que tienen una salud precaria. El carro de la historia está guiado por hombres que se buscan constantemente el pulso”-Cioran.

 

La pintura de ahora parce haber dejado atrás el tema de la muerte y la enfermedad, la modernidad poco se ha encargado poco de estos temas. Quizás porque la barbarie humana parece en casi todas partes haber reducido, quizás porque ese estado primitivo, ese Egipto donde Faraones morían de herida infectadas en la rodilla y los Salvajes Hunos eran consumidos por dolores de estómago. Ese mundo de sufrimiento sin analgésico, sin suero y sin penicilina.

Cristóbal Rojas, uno de nuestros mejores y más versátiles pintores se encargó justamente de estos temas, que hoy vuelven a una relevancia trágica. La muerte y la enfermedad forman la parte más significativa de su obra, ellas dos convergen a veces viéndose las caras, a veces la una esperando por la otra. Las pinturas de Cristóbal Rojas están cargadas de dramatismo, son obras de carácter trágico, como si el antiguo teatro griego gestualizara el horror venezolano del último cuarto del siglo XIX.

Este mundo ya distante estaba marcado por inestabilidades políticas, por pueblos y ciudades enteras asoladas por la tuberculosis, la misma enfermedad que a manera de extraña premonición, y después de tanto retratarla, fue la que a la joven edad de 30 años se llevó a nuestro pintor. Esto lo comparte el Autor con Edgar Allan Poe, quien a pesar de no ser contemporáneo concentra gran parte de su obra en la deprimente influencia del ambiente tuberculoso: entre los dos hay este increíble paralelismo, obras de arte en su conjunto bellas, pero de trasfondos tristes. Y algo del Romanticismo Poeciano en Cristóbal Rojas y especialmente en la composición de las escenas, pero también de realismo en el estudio de los cuerpos y objetos, por ultimo vemos influencia del impresionismo, quizás el primer impresionismo en Venezuela.

La ventana que abre la obra de Cristóbal Rojas en nuestra actualidad parece ser la de una época de pesadilla, de inanición y padecimiento. Quizás contrasta demasiado bien con su visión personal de la vida, la de un hombre que busco una redención en el arte ante la barbarie imperante.

 

Moya.

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