La venas Abiertas de AmericaLatina, Una biblia para la izquierda

Muchas veces el libro que hoy traemos a colación es quizás mal llamado la biblia de los latinoamericanos, sin alguna pretensión de igualarla o diferenciarla del texto sacro del cristianismo mejor sería llamarla La biblia de la izquierda Latinoamericana, ya que en sus líneas no se encuentra un mensaje de concilio, sino uno de denuncia, casi de ribetes separatista.

Es indudable la calidad de este texto que ha ensalmado y enamorado a miles y miles de románticos marxistas y luchadores sociales por varias generaciones ; pocos libros, o quizás ninguno en nuestro continente y menos hablando de literatura política han tenido el alcance o han soñado con la repercusión del extenso ensayo de Galeano.

Tampoco es nada deleznable su muy bien informada bibliografía, detalle fácilmente visible en casi cada tres páginas del libro donde se referencian libros de historia, economía y política, aunque he de decir que la mayoría de estos textos son afines a la ideología del autor y que cuando cita posiciones contrarias no es para declarar puntos comunes si no para adversarlas e infamarlas, de modo que en el libro pareciera que el estado Proteccionista y Comunista fueran Dios y Jesús, pero el liberalismo y la forma más mínima del capitalismo son El diablo encarnizado en la serpiente.

Ciertamente la cantidad de información y alusividad a la historia es muy buena, es un libro en el que independientemente de todo carga mucho del pensamiento latinoamericano con grandes dosis del lado más sufrido de nuestra historia, ora dictaduras, ora colonialismos y algunos terribles desmanes de la sobre explotación. Todos los países de Latinoamérica son tratados en el libro, lo que le confiere una especie de universalidad, de Argentina hasta México. No puedo decir que todas las posiciones las juzgue correctas, por ejemplo, por el hecho de no permitir la explotación extranjera perdona la dictadura de Gaspar Rodriguez de Francia en el estado Paraguayo, Mientras codena a Pinochet en la parte final del libro, y al fin y al cabo, dictaduras las dos.

Respecto al estilo que unos consideran magnifico, en mi relectura pude darme cuenta que la prosa de los mejores momentos de Galeano no están ni de cerca en este libro. Sus frases no son muy imaginativas, pero a veces si son bastante ingeniosas, fabricadas para exaltar el ánimo de los lectores convencidos. Él mismo dio unas polémicas declaraciones al respecto en la que dice “no lo volvería a leer, esa prosa de izquierda es pesadísima”, y lo hace como queriendo atribuir la obra a un autor ajeno a sí mismo, quizás porque en su madurez la juzgaba así, una obra bastarda que entorpecía sus otros escritos.

También declaro en la misma ocasión que había lagunas históricas y que no sabía en ese entonces tanto de Economía, y ciertamente un molesto recurso bastante frecuente es agotar las citas de Marx y Lenin, cuando la realidad latinoamericana está atada más a otros autores más contemporáneos, lo que crea cierto efecto de extemporaneidad, recurso culto pero no practico, tan solo ornamental.

Es imposible negar que la explotación de las grandes empresas a países como Bolivia o Brasil sea falsa, en ese punto el autor comete aciertos; marca con una equis enemigos que si bien no son los únicos, son más invisibles que tiranos, presidentes y populistas de bando y bando. Esta reiterada invocación del sufrimiento latino causa indignación y tristeza, y es que Galeano se le olvida señalar momentos prósperos en las naciones y se reduce a señalar un amplio catálogo del desconsuelo. De alguna manera el libro da a entender que solo siendo indios éramos felices y que absolutamente todos nuestros males vienen desde afuera, mito idiota que busca esconder muchas veces nuestra propia mediocridad y justificarla de algún modo.

Galeano, que tuvo posiciones de arrepentimiento con respeto a este libro, el más popular de los suyos y el menos estimado por el autor, debió haber subsanado varios capítulos, ampliados uno y reducidos otros así como cambiar de prosa y objetivo para consolidar este libro como uno que pueda ser considerado la intransferible posesión del pueblo Latino y no tan solo de la izquierda un tanto radical y falto de la profundidad y análisis psicológico de la obra de por ejemplo Carlos Rangel. Pudo haber hecho nuestra verdadera Biblia, pues tenía la capacidad para hacerlo, pero el ideal entorpeció esta pieza emblemática de nuestra historia trastocándolo en un manifiesto con tintes más políticos que sociales.

-Luis Rafi Moyá.

 

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