Geografías Literarias reales y ficticias.

Espacio y acción están amalgamados con intimidad, nada sucede si no tiene donde suceder como es evidente señalar. Ahora, el lugar, que es un matiz del espacio físico, altera la acción en si de las cosas, la ubicación y el ambiente son factores literariamente primarios tanto como los mismos personajes y su trama; es por ello que a veces se ven acompañadas las novelas de largas descripciones de los paisajes, de inacabables narraciones sobre lo que rodea a los personajes, detallando la época del año, la emoción que produce el lugar, e incluso su geografía.

¿Qué se busca con este recurso que muchas veces nos parece soporífero? La inmersión de la persona en la cosa narrada, siendo imposible sin adecuación del ambiente que la persona se imagine los personajes con coherencia. Pero hay escritores que llevan esto mucho mas lejos, que se centran durante no una, sino varias obras en expresar el ambiente de localidades tanto reales como ficticias, tratando de captar una esencia aun mayor a los personajes y que somete a los mismos a sus particulares leyes físicas.

Realidad, Geografía y literatura.

Muchos escritores localizan la aventura narrada en su propio país, a no decir que la mayoría de ellos recurre a esto. Es natural que alguien quiera expresar algo que conoce, para así hacerlo con mayor naturalidad; Rómulo Gallegos no solo describe nuestros llanos, si no también nuestros ríos y sabanas, mientras que autores como Salvador Garmendia y Adriano Gonzales León se concentran en dotar a la capital venezolana con particular atrocidad y salvajismo como si de la ley de Darwin se hablase.

El Quijote por ejemplo alude posiciones reales, la mancha o castilla, y muchas veces decisiones como esta admiten que los libros sean analizados por la misma historia ya que en ellos se encontrara un registro muchas veces fiel del área y el tiempo donde fueron inspirado; léxicos, costumbres y hechos quedan grabados en los libros de ficción como realidades tangibles.

Otras veces, los viajes y experiencias, el exotismo de lugares pasajeros dejan profundas huellas en los escritores tal como paso en El corazón de las Tinieblas y La Vorágine, dos novelas dispares pero coincidentes en algún punto ; el terror que genera el propio ambiente, en la obra de Conrad hablamos de una travesía por un áfrica caudalosa y llena de presagios oscuros y cambios de luz siniestros que sin duda impresionaron al autor, en la del Colombiano Eustaquio Rivera hallamos una selva febril y mortífera, una denuncia a la extracción de caucho en la frontera con Brasil, un régimen parecido a la esclavitud propiciado en condiciones más adecuadas a las alimañas que a los seres humanos. Dos lugares de oscuras, pero hermosas simetrías.

Joyce en cambio nos da en sus cuatro obras capitales una visión calidoscópica de la capital irlandesa, Dublín. Sus descripciones son tan abundantes, pertenecen a tantos estilos y están dadas por tantos personajes que en su aunque alude a una ciudad real y sus ciudadanos, a sus tópicos comunes tales como el clericalismo, la religiosidad y el nacionalismo imperante de su época, sencillamente la obra es tan monumental que crea una dimensión mística al lugar previamente existente, una tangente de eterna complejidad. Es porque cuatro Dublín nos asaltan en su obra, la sentimental y nostálgica de Retrato del artista adolecente, la variopinta de Dublineses, la Mounstrosa de Ulises ( ejercida desde demasiados puntos de vista) y la onírica de Finegans Wake.

En cierto sentido, leer puede ser un ejercicio semejante a viajar, nos permite conocer cosas reales, gentilicios, maneras de hablar, hasta actitudes reflejadas. Puede ser quizás una impráctica pero divertida guía de hidrografía, relieves y lugares de interés reales.

Irrealidad, literatura y geografía ficticia.

Pero hay lugares descritos en los libros que no podemos visitar pues forman parte de la imaginación y no del terreno físico y habitable que expone nuestro mundo y su red de realidad. Por su puesto que el ejemplo mas clásico y a la vez universal es Macondo, un pueblo tropical y bananero de corta vida y larga historia ideado por el Colombiano Gabriel García Márquez. Lo interesante de este lugar es la magia que lo impera, sus hechos extraños, lo maravilloso que ocurre y se fusiona con lo cotidiano de manera indistinguible. Pero también sus lugares; su tren, su fábrica de hielo, sus campos de plátano y la magistral casa de sus fundadores: Los Buendía. Siendo asi una combinación de características geográficas reales e historia ficticia.

Otros sitios en la literatura están mucho más desarrollados que Macondo, el condado Yoknapatawpha del escritor Faulkner, o la ciudad Uruguaya en medio de Montevideo y buenos aires Santa María de Juan Carlos Onetti. Aunque el mundo de Faulkner sea complejo y es de hecho una de las mayores influencias en la técnica de la ambientación geográfica imaginaria me detendré un poco más en el uruguayo quizás porque le conozco mucho más que al escritor sureño. Santa María es una ciudad nublada, triste y gris, en ella no hay muchas cosas que resaltar y es esto lo que ocasiona un ambiente propicio para las circunstancias tenues en la que se envuelven los soñadores personajes de Onetti. Esto no impide que haya lugares famosos, el Hotel, Villa Petrus y el Prostíbulo fundado por junta Larsen son los principales de muchos, demasiados lugares descritos a través de una inmensa obra que conjuga demasiados elementos y repite personajes.

Otros lugares describen realidades mucho más remotas, no ciudades, pueblos ni condados que aunque ajustados a leyes especiales no lejanas de la realidad de otros sitios, si no mundos enteros basados en ficción. Es el caso de la tierra media de Tolkien, lugar que pose su propia raza, leguaje y geografía y que desarrolla a través del tiempo con escalofriante decisión. Mundos fantásticos a partir de Tolkien fuero imaginados, y re-imaginados, alterando nuestras leyes naturales con magia y físicas distintas. Sin embargo por ser uno de los primeros menciono a Tolkien y no a sus numerosos hijos, ya que el fue el pionero de la geografía fantástica, absoluto demiurgo e Iluvatar (dios Tolkeniano) de pueblos, montañas e infiernos.

Lovercraft pone una apuesta diferente, sus lugares terrenales son misteriosos y sobrenaturales, ciudades submarinas, complejos túneles subterráneos y pueblos donde la neblina imposibilita cualquier especie de cotidianeidad continuada. Sus lugares son sorprendentes, mágicos y oscuros, son un puente entre la realidad y lo ficticio, una serie de expresiones mitológicas asociadas con la locura y las magras tinieblas. Una cabeza capaz de fabulaciones prominentes.

La geografía ficticia no puede enseñarnos cosas de la realidad directamente, pero en ella hay secretos y nexos que obligan al esfuerzo de la imaginación, a la búsqueda y el hallazgo de realidades diferentes, un incentivo al pensamiento lateral y a buscar y anexar las nuevas características a ambientes totalmente diferentes. Un entrenamiento formidable para la creatividad.

-Luis Rafael Moya & Asociados.

 

Prostibulo de Santa Maria, autor desconocido.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s