El Héroe Moderno de la Literatura.

Cervantes y Joyce nos dieron una perspectiva nueva del héroe, saltando sobre clásicos Simbads y Aquiles coléricos trajeron un nuevo arquetipo más realista y acorde a nuestros tiempos y cosmovisión compleja de los fenómenos del mundo: el héroe cotidiano, el héroe patético. Antes la visión heroica mermaba el realismo, la credibilidad misma de los personajes de los mitos, atribuciones míticas como la fuerza sobre humana de Caupolicán para los indios araucanos o especialidad para siempre salir de aprietos con argumento deus ex machina como los mosqueteros.

Ulises, el menos mágico de los guerreros griegos está en el medio; solo posee su ingenio, pues su fuerza y habilidad en armas no superan a la de sus compañeros, y no obstante durante veinte años es apresado en tierras ajenas invadido de nostalgia y sentimiento impío. Este héroe trágico se separa del personaje de teatro, que nunca es visto como héroe, si no como víctima achacada por su inevitable destino.

Ahora es más común ver Héroes mas Cotidianos, que representen a la humanidad de una forma más sensible, la épica ha cambiado su entorno de ensueño y ha ocupado ahorra las grandes ciudades, las soledades personales, las encrucijadas individuales de cada persona. Nuestro tiempo ya no depende la enorme maquinaria de la guerra para subsistir, por ello en una sociedad globalizada un militar ya no es visto como un guerrero, como algo envidiable, si no, y es muchas veces el caso, como todo lo contrario.

Adriano Gonzales León esboza los dos tipos de Héroe de País portátil, el héroe clásico es representado por historias pasadas repletas de venganza y hombres a caballo, el héroe moderno es un muchacho tímido que decide coger un fusil por primera vez. El simbolismo fue quizás uno de los primeros desafíos a este concepto, al concentrar el sentido del arte en la experiencia y la emoción amplio el orbe de importancia de las cosas que debía tratar la literatura, es cuando Baudelaire empieza a alabar a los muertos y compadecer a los pobres, los sujetos de sus poemas son escorias, prostitutas, opiómanos, gente real, no calcos de estereotipos acumulados en el largo devenir de los años.

Aún persisten el westerns y películas infantiles, es donde aflora el héroe clásico. Mientras que en el material de arte moderno ya se nos hace imposible concebir un hombre sin defectos, ya sean los indiferentes de Camus, Los meditabundos de Sartre o los Afligidos de Goethe, estos símbolos nos son más cónsonos ; gloria y trascendencia fueron contestados férreamente en el siglo XX como conceptos vacíos, una profundidad tangencial se abrió a la par para dar vida a personajes mucho más polifacéticos, al pobre héroe Onetiniano atrapado en sus propias mentiras, al Rulfiano que desconoce la amarga realidad que lo sumerge, incluso el Borgiano típicamente intelectual y de rasgos apocados dispuesto a un descubrimiento centra que termina tomando más relevancia para el mismo.

Joyce propone en el Retrato del artista adolecente un hombre inseguro, aplastado constantemente por la maquinaria de sus propios temores y conocimientos. Ramos Sucre atribuye amargas tribulaciones, rasgos eremitas y hasta misantrópicos en sus prosas que son mixtura entre cuento y prosa. Garmendias aplasta como víctimas a sus protagonistas, en los pequeños Seres hace precisamente eso, demostrar la insignificancia de un hombre ante su turbulento vieja por la ciudad. Rebeláis crea el Antihéroe, personajes que reflejan el pecado y no la virtud, seres que nacen hablando y cuyas primeras palabras son <<A Beber, A Beber>>. Alaan Moore desbarata el concepto superheroico ( el calco más absurdo y simplista de los viejos héroes) con su Wachtmen, personajes moralmente contradictorios, justicieros sangrientos y heroínas promiscuas con adicción a la nicotina.

¿Significa esto que esta el personaje moderno inmiscuido en todos los defectos que parecen ser esbozados en nuestras líneas modernas? No, el humano siempre vicioso, y el mal siempre ha existido. La diferencia no es el Ser, es la sinceridad para describirlo, en ángulo de complejidades que abrieron la psicología, la sociología y el psicoanálisis a la hora de elaborar un personaje que pueda parecernos real, y su entorno sea creíble. Los supermanes están muertos, no logran llenar si no taquillas repletas de adolescentes, mientras que los Batmans actúan en sentido contrario, uno refleja el día y la fuerza, otro la noche y la debilidad humana. Seres perfectos, ejemplos morales incólumes no pueden ser concebidos con facilidad, pero personajes ásperos, envueltos en mundos tormentosos, que viven y presencia la muerte, el alcoholismo, el crimen, hoy parecen ser mas parte de nosotros.

El héroe moderno no tiene grandes hazañas, es el hombre que dice lo que piensa, que respeta su propia lógica, y que logra poco a poco, ya sea de bar en bar, leyendo libros, sumando sus pequeños signos cotidianos, vencer la adversidad común de este mundo, máximo y único villano.

 

 

-Moya.

 

 

 

 

Hijo de Hombre, Rene Magritte. 1964. Oleo sobre tela.
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