¿Que hace Nuestra Música tan especial?

Se suele pensar a áfrica y Latinoamérica como el mayor aglomerado de eso que suele llamarse tercer mundo. Ahora, resulta que esta palabra es medianamente equívoca, y aunque a veces nos demuestre una verdad clara, sencilla y palpable sobre nosotros mismos, es probable que se confunda y que infecte nuestros méritos ganados en buena lid. Ahora, ¿Cuáles son esos méritos?, para hacer una correcta división de política y poética tal como pregonaba Aristóteles, limitémonos a la segunda, y olvidemos un momento la primera. Una de las cosas Que Latinoamérica ha demostrado en el mundo es la calidad de su música.

Nuestra música tiene un no sé qué- y soberbia aparte-, inigualable. En el siglo XX la música del mundo viajo rápido entre nosotros, cuando aún existían casetes y vinilos, nosotros aportamos una pequeña parte para el mercado global, y una sólida piedra al patrimonio del mundo; Nuestra música en suma, es medianamente objeto de comercio, pero gran objeto de apreciación. Ejemplos me sobran, empezando por Gustavo Santaolalla, creador de la banda sonora de prestigiosos videojuegos y películas, hasta la mundial voz de Juan Gabriel, o las protestas de Víctor Jara.

Cada país tiene un gigante que embiste, y muchos países se permiten más de uno, Géneros completos nacieron en nuestro suelo continental; El Tango, la Bossa, la Onda nueva, El Bolero, La salsa, y paremos de contar. Si comparamos esto con los géneros creados por Europa y Norteamérica en el siglo XX nos encontraremos con tan solo el gran Jazz, el Blues y el Rock and Roll como principales abanderados.  ¿Qué justifica tal explosión de creatividad?, ¿Qué certifica esta diversidad, este sentimiento?, ¿Qué hace tan buena la voz de Gardel, las letras de Silvio, los Ritmos de Héctor lavoe?

Hay dos consideraciones, dos ejes sobre el cual se mueve mi teoría de porque nuestra música, siendo tan dispar, puede alcanzar casi uniformemente un estándar de calidad altísimo.

 

La Letra.

Un Comentario que puede enfurecer a más de uno es declarar un idioma superior a otro. Tal cosa no existe, y lo sabemos, así como también sabemos que cada idioma cumple lógicamente mejor función en algunos casos específicos. El Aleman por ejemplo, es el idioma de la Opera junto al italiano, es Fuerte el alemán y lirico el italiano, mientras que el francés lleva un ritmo propio perfecto para la poesía, y en música son las cortas palabras inglesas las que se llevan el galardón por ser encajables en cualquier melodía. ¿en que es bueno entonces el español?

No es tan melodioso como el francés, ni tan preciso como el inglés, ni tan fuerte como el alemán; es más expresivo. Las palabras en el español son más largas, es como si no cupieran en los espacios comunes de la música, pero debe compensarlo de algún otro modo. Es sencillo, comparada con los otros idiomas mayormente difundidos la cantidad de palabras del español es alta. Mientras que el inglés menciona al bombero como Fire-Man, es donde el español prefiere inventarse una palabra. Inglaterra fue un imperio toda la vida, pero España fue invadida por árabes, ocupada por judíos, y migrada a Latinoamérica, y cada una de esas veces iba armando el repertorio inmenso que hoy ocupa nuestra lengua.

Sonara atrevido, pero las letras del idioma español siempre resultan más bellas y complejas que la de la lengua anglosajona. Tratemos de dar un ejemplo justo. Bob Dylan gano el premio nobel de literatura, lo que me hace suponer que en la lengua inglesa sus canciones son el mas alto estandarte lirico al menos de su tiempo.

Examinemos una parte de la Letra de Like a Rollings Stone.

“Ahh you’ve gone to the finest schools, alright Miss Lonely
But you know you only used to get juiced in it
Nobody’s ever taught you how to live out on the street
And now you’re gonna have to get used to it
You say you never compromise
With the mystery tramp, but now you realize
He’s not selling any alibis
As you stare into the vacuum of his eyes
And say do you want to make a deal?”

Traduzcamos esto al español.

“Fuiste a la mejor escuela, muy bien, señorita solitaria
pero sabes que ahí sólo fuiste mimada
nadie jamas te enseño a vivir en la calle y
ahora te encuentras con que vas a tener
que acostumbrarte.
Dijiste que jamas te comprometerias
con el vagabundo misterioso, pero ahora te das cuenta
que el no vende coartadas
mientras penetras en el vacio de sus ojos

y le preguntas: ¿Quieres hacer un trato?”

 

Muy Bien, esta canción se trata sobre una mujer mimada que tiene que enfrentarse al mundo real, es una de las piezas fundamentales de Bob Dylan. Ahora comparémosla con una canción del cantautor cubano Silvio Rodriguez, las cortas estrofas de una de sus mas famosas canciones, Ojala.

“Ojala que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal
ojala que la lluvia deje de ser el milagro que baja por tu cuerpo
ojala que la luna pueda salir sin ti
ojala que la tierra no te bese los pasos.

….

Ojala que la aurora no de gritos que caigan en mi espalda
ojala que tu nombre se le olvide esa voz
ojala las paredes no retengan tu ruido de camino cansado
ojala que el deseo se valla tras de ti
a tu viejo gobierno de difuntos y flores”

Ahora, como se podrá ver, el concepto en un idioma y otro de una buena letra es bastante dispar, la letra de Silvio es más astuta, construye mejores metáforas, retrata una realidad desde una perspectiva más ingeniosa. Sería difícil pensar que la Letra de Dylan, sea esa o cualquiera es mejor.

Pero la letra en nuestra música en general es tan buena por otro factor aparte de nuestro idioma….

 

La Cultura y la Razón.

 

“yo no canto por cantar, ni por tener buena voz.

Canto porque la guitarra tiene sentido y razón.”

-Victor Jara.

 

En los setenta una ola de punks ganan la panorámica de grandes diarios del mundo por desafiar la sociedad. ¿Cómo la desafían?, ¿burlándose de la reina, insultando el orden?. El primer mundo carece de esencia, y dosis de crudeza en su imaginario musical, mientras que cosas como GG Allin, o Canibal Corpse parecen ser el límite de la libertad de expresión, un verdadero desafío al sistema, nuestro equivalente posee mucho más peso.

De México a Argentina no hay ni un país que no haya vivido bajo alguna tiranía, pocas de estas naciones son abrigadas por el hambre, el ansia de un mundo mejor parece querer envenenar nuestras ideas. Es una moneda de dos caras la Miseria, si bien muchos la santifican, y otros la combaten, lo cierto es que de alguna manera retorcido el sufrimiento otorga dignidad. Una vez uno escucha como Chico Buarque esconde mensajes de libertad, como Víctor Jara habla de revolución en dictadura, nos parece que hablar mal de la reina, o incluir morbosidades en nuestras canciones no está para nada cerca de cruzar el límite.

En nuestra música, solo la libertad, el ansia, la esperanza puede ser hecha en contra del sistema, muchas veces esto se refiere a la manera material. No solo eso, desconocemos tanto lo que es una sociedad organizada, que nuestra ansia platónica es la constante musa; de violeta Parra a los Fabulosos Cadillacs parece ser igual, luchar contra la injusticia es nuestra razón de canto.

Además, tenemos otra cosa; no somos una isla, ni un país, somos probablemente el continente mas dispar en el mundo, los ritmos del tambor negro llegan a cuba, la guitarra del jazz a Brasil, los Argentinos renuevan el Tango, Bolivia y ecuador destacan en su flauta de Pan, Venezuela logra merito con el joropo, Chile con la cueca, México con sus trompetas. Nuestra música tiene el caudal más grande de inspiración posible, es capaz por sus múltiples orígenes y versiones de los mayores saltos de creatividad.

La frase con que empieza Manifiesto parece acompañar gran parte de nuestra música, la música es concebida desde una perspectiva soñadora, mágica, transformante y de sentido espiritual; todo parece ser parte de un engranaje más grande, poderoso e insondable en que cada cantor posee una importancia primordial. Nuestra música, como proyecto estético llega al borde de nuestro afán religioso, la música no es expresión solamente, es concebida como la única manera de libertad, esta irremisiblemente ligado a esta.

 

Por lo que.

Tenemos una gran cantidad de música, de ritmos, de inspiraciones, no nos falta y menos en estos tiempos los artistas intrascendentes, pero hubo hace poco una inocencia hermosa entre nuestro pueblo; la gente creía poder cambiar al mundo, basta con escuchar a Mercedes Sosa o a Daniel Vigletti. Otro factor debo mencionar, la música y la literatura latinoamericana estallaron al mismo tiempo, la música se alimentó del verbo y lo hizo carne.

El resultado fue un hermoso arcoíris en una puesta de sol que comienza a sombrarse, ¿Cuándo nos caera otro rayo del mismo sol?

 

 

 

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