“La Paradoja de Amaro” una reflexión sobre los pueblos y su auto-exterminio (Tangram del Vacio y la existencia.)

El profesor Jesús Amaro en una de sus clases esbozo una idea totalmente genial. Él-que se vive desmeritando- no se cree capaz siquiera de escribir una cuartilla, pero una migaja de su escondido pensamiento me da ideas a mí para hacer, al menos, un libro entero. La paradoja es la siguiente:

No sabremos si ha existido jamás en la historia de nuestro mundo ninguna cultura que realmente este de acuerdo con la muerte, si no de evadirla, apreciarla y ritualizarla. Porque si hubiera existido tal cultura ella misma se habría exterminado voluntariamente y a totalidad. Pero, quizás si esa cultura existió, porque es tan posible y retorcida como tantas otras, ¿Cómo podremos saber nosotros mediante la historia que existieron si ellos mismos se encargarían de eliminar todos sus vestigios?.

¿Cuántas de estas culturas habrán existido?… es imposible determinarla. Pero tal inferencia a la que pudo llegar cualquier cultura no es disparatada, ¿no encontramos en Seneca, en la leyenda de Sileno, en Cioran, el que la vida no vale nada, que mejor sería estar muerto? Si el pensamiento de un solo hombre (verbigracia de Mahoma, Jesús, Zoroastro o Buda) es capaz de crear en poblaciones determinadas que superan a cualquier país en demografía todo tipo de convicciones inusuales, sería ilógico pensar que esta idea – la de la predominancia de la muerte sobre la vida- no ha sido colada en una tribu, una ciudad, o alguna civilización.

Además no es contraria a ciertos rasgos arqueológicos ni a varios planteamientos de la antropología. El suicidio colectivo es hallable en nuestra historia, quizás el más reciente e impactante sea el del ministro Jim Jones en Guayana, pero tantos otros son ubicables en nuestros libros y anales, en Japón por ejemplo no es raro que un grupo de personas busquen morir en grupo sin conocerse, no llevan en su ideal el drama occidental del suicidio romántico si no una determinación metodológica a morir. La secta norteamericana Heaven’s Gate al anunciarse el cometa Hale-Bopp en las cercanías de la tierra opto por envenenarse con barbitúricos, jugo de manzana y vodka, esperando irse en la cola del cometa con los extraterrestres, tal hecho produjo casi una cuarentena de muertos y aconteció en 1997.

Estos y muchos otros ejemplos, como el mismo ritual de Harakiri y Seppuku de nuevo en la cultura japonesa, o el hecho de la ciudad de Numancia determinan que no le es imposible al ser humano escoger muchas veces la muerte por encima de la vida en circunstancias específicas. Lo que pasa es que estos ejemplos son demasiado modernos y están cubiertos por los medios, o en el Caso de Numancia que la muerte no se dio por dotar la inexistencia por sobre la vida si no que estaba atada a un sentimiento de arrogancia y orgullo, asociada a la gloria y al honor. ¿Pero si una porción entera de cultura llegara a este designio como podríamos saberlo?, la historia de los pueblos la escriben los pueblos mismos y ello no es complejo de deducir, una sociedad que no esté interesada en la vida estará menos interesada en dejar rastros, y quizás llegue hasta el punto de ponderar que borrar todo rastros de ellos mismos antecediendo su propia extinción sea la única manera de proceder.

Lo que nos trae al epicentro de la paradoja, que comienza como una breve inferencia, pero que rápidamente se vuelve posibilidad tangible y no solo por su sólida lógica, sino también por los que propios huecos que tiene el registro histórico la hacen dable; los barbaros por ejemplo, como se designó al pueblo Huno comandado por Atila no llevaban consigo escribanos y no usaban sistemas escritos, la mayor parte de su cultura es deducida, sabemos que existieron porque sus numerosos enemigos se dedicaron a regístralos. Pero un pueblo que crea en la muerte voluntaria ha de ser el más pacífico de todos los pueblos, no debiera de poseer enemigos interesados en retratarlos de ninguna manera.

Por ello si existió este pueblo- o muchos de ellos regados por el mundo, y aun mas allá, si existieron en otros planetas lejanos de nuestros cosmos- su cultura, legada o antecedente de los grandes pensadores pesimistas se encuentra en una bruma inexplorable, se halla en el terreno de la muerte donde nada es operable, mientras que nosotros del otro lado del cerco tenemos libertad de debatir si esa gente abandono el mundo sin que pudiéramos percibirlo, o nunca existieron. No se podrá determinar jamás.

-DE Tangram del Vacio y la existencia.. Luis Moya, 2016-2018.

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